miércoles, 27 de mayo de 2015

Acompañar a las mujeres a abortar: cuando el Estado abandona, las Socorristas acompañan

Guillermina Olivares y Quimey Figueroa, integrantes de la Consejería de pre y post aborto “Decidimos”, de La Plata, hablaron sobre la tarea del socorrismo como respuesta de las mujeres organizadas.




"Socorristas en Red, feministas que abortamos", es una red de colectivas que se extiende por casi todo el país. Nacen motorizadas por La Revuelta, agrupación feminista neuquina, para difundir información acerca del aborto medicamentoso con misoprostol y acompañar a las mujeres que deciden abortar. En la zona de La Plata, Berisso y Ensenada, la colectiva se llama Consejería Decidimos y surgió en septiembre de 2013.

Acompañar es la tarea 

Las socorristas definen la tarea de la Consejería como “socorro rosa”: una práctica política, cuerpo a cuerpo, que traza una cartografía rebelde entre territorios en lucha por la autonomía de los cuerpos y el derecho a decidir. El encuentro cara a cara es fundamental para la colectiva. Es parte fundamental de la praxis de la organización en sintonía con la ética de la sororidad: “como una ampliación más política del término solidaridad, como una solidaridad de género”.

La Consejería Decidimos funciona con una línea telefónica a la que llaman las mujeres. A través de la línea, se pautan las reuniones cara a cara o consejerías, con cuatro mujeres como máximo. En este sentido, Guillermina contó que “La información es central en la tarea socorrista. Recogemos prácticas feministas de hace décadas, de diferentes latitudes del mundo, y ponemos el foco en eso, y en el acompañamiento, (…) para que la mujer acceda a un aborto seguro”.

La pastilla que recomiendan las socorristas para tener un aborto seguro, en casa, sin intervención médica en el momento de la interrupción del embarazo, es el misoprostol, una droga recomendada por la OMS en el protocolo para países donde el aborto sigue siendo ilegal.

La experiencia de cada mujer que aborta acompañada es relevada por la Consejería. El relevamiento sirve para hacer una sistematización a nivel local, que luego se pone en común con los datos obtenidos por otras colectivas, a nivel nacional. El esfuerzo por recopilar esta información apunta a obtener cifras reales sobre los abortos, para interpelar al Estado, para incidir en las políticas públicas de salud, en la celeridad del tratamiento de la despenalización y legalización del aborto voluntario. En este sentido, Guillermina contó que “este año la prioridad fue marcar las responsabilidades del Estado (...) de legisladores y legisladoras, y afirmar que no hay voluntad política de que se discuta el aborto en el Congreso ni en ninguna instancia legislativa. En ese sentido, posicionamos al Estado como un agente que abandona a las mujeres. Entendemos al aborto como salud de las mujeres”.


Mientras desde el Estado se sostengan posturas negacionistas y vulnerabilizadoras de la realidad de las mujeres y no se actúe en pos del cumplimiento de sus derechos, la tarea socorrista seguirá siendo acompañar y difundir el uso seguro del misoprostol.






Desclandestinizar el aborto: decirlo para sacarlo de la sombra

Una de las discusiones que se da hacia el interior de las colectivas socorristas en el marco de la lucha por la despenalización del aborto, tiene que ver con la disputa con aquellos sentidos que ubican a la práctica en el lugar de lo traumático. Este tipo de discursos, provenientes de múltiples agencias como la salud y la iglesia, enclaves de los sectores más conservadores, contribuyen a clandestinizar la experiencia subjetiva de las mujeres que deciden abortar cuando éstas ya han sido condenadas a la clandestinidad, por la ilegalidad misma de la práctica.

Para discutir estos sentidos, las socorristas ponen en circulación otros discursos, que hablan de otras maneras de transitar por el aborto voluntario, puesto que “lo que es traumático es el contexto en que las mujeres que abortan. La clandestinidad, la culpa, la sombra, el secreto. Se trata de desnaturalizar el acto de abortar”.

Quimey afirma que “el aborto es un hecho político, y también el acompañamiento. Se trata de la de transformación, de soberanía sobre nuestros cuerpos”, así como también es un hecho político la negación.

Tender redes como estrategia

Para las socorristas, el sistema de salud es un espacio donde intervenir y también una fuente para enriquecer la práctica. En este sentido, Guillermina afirmó que “tender redes dentro de la salud pública tiene que ver con empezar a dibujar los desafíos de la red”.
La Consejería está en contacto con algunos “médicos y médicas amigables” Estos profesionales de la salud amigables, son aquellos y aquellas que acompañan a las mujeres en instancia de consulta, acompañamiento, información y control médico post aborto, mientras que aportan a la tarea socorrista. Quimey explicó que “hay hospitales, como el de Gonet, que tienen un protocolo cuando las mujeres quieren abortar”. Ese protocolo es el del Estado, al que pocas instituciones de la salud adscriben.
A su vez, Socorristas en Red también participa en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Anualmente se reúnen las colectivas de todo el país, en encuentros que caracterizan como “encuentros políticos de autonomía, y de levantamiento contra un sistema patriarcal”.


El desafío de seguir haciendo preguntas

Activar en una red pone en tensión lo personal y lo colectivo. Sucede que cuando se dan avances aparecen nuevas preguntas y nuevos desafíos. Quimey contó que el desafío personal más grande que afronta cotidianamente tiene que ver con la transformación permanente que desencadena la participación en la Consejería: “nos vivimos sorprendiendo (…) Cambia la percepción, te cambia la vida, te descoloca, te enloquece. Es un hecho pedagógico también, intercambiamos experiencias en estos lazos sororos”.

Por su parte, Guillermina afirmó que a veces “nos sorprendemos nosotras mismas con nuestros propios sentidos. Han llamado mujeres donde el aborto está puesto en un lugar casi de anticoncepción (…) Lo que tienen para decirte (las mujeres) por ahí es ‘mirá, no tenía ganas de usar preservativos’ (…) hay que tener en cuenta también el goce de las mujeres”. En este sentido, reflexionó que el desafío apunta al desprejuiciamiento, a poner en cuestión las propias representaciones.

CONTACTOS
Para aportar cargando crédito a la línea o comunicarse con la Consejería Decidimos: 0221 155361279 (Empresa Claro)

https://www.facebook.com/consejeria.decidimos

Socorristas en Red. Instructivo ¿Cómo hacerse un aborto con pastillas? 

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1 comentario:

Blogger dijo...

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